¿Quién es un peligro para México? 


José Cárdenas
FELIPES Y CON TENIS (felices y contentos). El dinosaurio mueve la cola. Está feliz. No tiene empacho en reconocer que su partido pospuso la aprobación de las reformas porque su prioridad eran las elecciones. Humberto Moreira, líder nacional del PRI, dice que ahora sus legisladores están dispuestos a ir a un periodo extraordinario. Que ahora sí pueden aprobar las reformas laboral, política y de seguridad. Y no oculta su coqueteo con la maestra. “Nos interesa ir a la elección presidencial de 2012 junto con el Partido Nueva Alianza y con el Partido Verde”. Sus rémoras consentidas. El PRI no estaba muerto, solo andaba de parranda.
CARRO COMPLETO. El PRI no sólo ganó las elecciones. Ganó confianza. Ganó un liderazgo que no tuvo con Labastida ni menos con Madrazo. Ahora tiene una estructura fortalecida. ¿Tendrá unidad? Ese es una buena pregunta. Habrá derrotado a las alianzas, pero ahora le falta claridad. Saber a dónde va. Y sobre todo humildad. La frase: “tenemos medio cuerpo en Los Pinos” es muestra de soberbia. La misma que le robó la elección a El Peje en 2006.
CULTURA DEL RECLAMO. Cuando te manden a la lona lo único que te queda alegar es “foul”. Es la salida más indigna pero la única esperanza de ganar la pelea. El PAN y el PRD van a impugnar la paliza. Lo que no pudieron ganar en las urnas, pretenden ganarlo en tribunales. El pretexto es lo de menos: rebase de topes de campaña, compra de votos o actos de intimidación para disminuir la participación.
REPARTO DE CULPAS. El PAN y el PRD son compañeros del mismo dolor. Nadie apuntó las placas de la aplanadora que los atropelló. En el recuento de los daños solo queda buscar culpables. Para los perredistas domesticados, la culpa es de Andrés Manuel López Obrador. Al tabasqueño le da igual. Aplica la máxima de su villano favorito: “ni los veo, ni los oigo”. Para los panistas, la de antier no es una derrota. Dicen que en 2005 perdieron lo mismo. Que no les asusta. Que falta Michoacán. Que tienen fe en los milagros.
LA PROFECÍA. La presidencial del año entrante no será entre PAN-PRI y PRD, sino entre el Sol Azteca y la mafia del poder, porque PRI y PAN son más de lo mismo, repite, repite y repite el mesías tropical.