17/10/11

Gobierno de Coalición.- Miguel Ángel Granados Chapa (qepd).




VIERNES, OCTUBRE 14, 2011


De coalición a coalición.

Miguel Ángel Granados Chapa

Es preciso eliminar la confusión posible entre una coalición electoral, figura jurídica ya existente en nuestro derecho, y la propuesta en curso de integrar gobiernos de coalición. Ambas, por supuesto, demandan la integración de voluntades partidarias. Pero su propósito es diferente. En la alianza electoral se trata de triunfar en comicios, y si bien suele pactarse un programa de gobierno, de que se le incumpla no necesariamente se siguen consecuencias para la gobernabilidad. Es conveniente hablar de esa primera significación, porque aunque sean pocos y luzcan trasnochados, aun hay quienes hablan de la unión de PAN y el PRD para evitar la victoria priísta el año próximo. Pero no es tal coalición de la que hablamos ahora, sino de una reforma constitucional iniciada por el senador Manlio Fabio Beltrones para introducir el gobierno de coalición, que puede configurarse aun entre partidos que hayan contendido abiertamente en las elecciones previas.

El fin principal de esta innovación es garantizar los acuerdos entre partidos conforme a programas y responsabilidades compartidos. También se procura evitar los intentos casuísticos de consenso, que se cumplen parcialmente y por lo mismo suelen fracasar, amén de generan entre las partes incriminaciones. Acuerdos a medias, o desacuerdos francos dejan un poso de resentimiento entre los ciudadanos, una sensación de que la democracia práctica, la que conduce a resultados, es imposible.

No son esas necesariamente las bases de que parte la iniciativa de Beltrones pero sí sus consecuencias. Nadie es tan ingenuo para ignorar que el dirigente senatorial camina en dos sendas cuya meta es la Presidencia de la república. Lo hace con andar acompasado. Presentó el 14 de septiembre el proyecto de reforma constitucional de que hablamos y lo ha ido rodeando de apoyos, procedentes de partidos y personas entre los cuales la iniciativa se aprecia en sus propios méritos. Consiguió el apoyo de los líderes de las fracciones a las que, como presidente de la Junta de coordinación política o de la mesa directiva del Senado ha encabezado por más de cuatro años. Es menos afortunada la suerte de su proyecto en la Cámara de diputados, donde proliferan los partidarios de Enrique Peña Nieto, capaces de ver sólo pasos de Beltrones hacia la candidatura presidencial y no el empuje de un dirigente legislativo que, amén de su destino personal, se halla en la ocasión de echar adelante reformas estructurales que favorezcan el desarrollo y la democracia.

Con suertes distintas, Beltrones ha impulsado reformas constitucionales de enorme alcance o que quedaron como meras trochas que hay que despejar para transitar sobre ellas. La reforma constitucional en materia electoral transformó a profundidad el sistema de medios de comunicación en esa materia. Si bien sus habilidades políticas y un adecuado ejercicio de la oportunidad le evitó pagar el alto costo de un conjunto de medidas que aun lastiman a profundidad a los concesionarios de radio y televisión, lo cierto es que tuvo el valor y la audacia para hacer saber a los dueños de esos poderes fácticos, que es posible enfrentar desde los poderes institucionales que no son, como algunos miembros de la CIRT suponen, propiedad particular suya, sino bienes de la nación.

Pretendió también Beltrones, esta vez sin resultado alguno, una reforma hacendaria que abarque todos los recursos del estado, y ejerza la autoridad del estado sobre los ingresos y el gasto público. En este caso pudo más el coyunturalismo preelectoral y la propuesta se atoró en los lodazales del interés partidario interno del PRI (como ha ocurrido con la reelección de legisladores) y con ello se evitó la libre conjunción de intereses partidarios y los de parcelas extensas de ciudadanos.

Tras el avance parlamentario de su iniciativa, Beltrones ha conseguido el apoyo de un grupo relevante de la sociedad civil, que la resumieron y ofrecieron sustento relevante en un texto titulado “Democracia constitucional”. Son cuarenta y seis los formantes y es imposible darles aquí espacio a todos sus nombres Incluyen militantes políticos (sólo unos cuantos del PRI) en receso o activos, creadores artísticos, intelectuales, investigadores, etc. Es posible que ninguno de ellos (salvo los senadores Pedro Joaquín y Francisco Labastida) voten por Beltrones en la elección interna o constitucional, porque es remoto el progreso del ex gobernador de Sonora en esa ruta. Pero con su iniciativa buscar impulsar esa posibilidad y contribuir a mitigar las lastimosas condiciones de vida de nuestro país.

Casi nadie entre los firmantes, y por supuesto entre los mexicanos todos, pueden negar la terrible situación en que nos hayamos envueltos: la inequidad social, la pobreza, la incontenible violencia criminal, la corrupción que tantos beneficiarios genera, la lenidad recíproca, unos peores que otros, la desesperanza social. Todos esos factores, y otros que omito involuntariamente pero que actúan en conjunto, forman un cambalache como esa masa maloliente a la que cantó Enrique Santos Discépolo en la Argentina de 1945.

Con todo, pudo cantarle. Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Se que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete.

Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós.

Se despide Miguel Ángel Granados Chapa de Plaza Pública .

Apro

El periodista Miguel Ángel Granados Chapa se despidió de su columna Plaza Pública, publicada en el periódico Reforma.

“Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”, cita en su texto publicado este viernes.

El colaborador de Proceso lleva varios años enfermo y recientemente fue internado.

La columna Plaza Pública se publicó por primera vez en 1977. Se había impreso en Reforma desde 1993.

En 1976 fue subdirector de Excélsior, y posteriormente, con el golpe de Luis Echeverría al periódico entonces dirigido por Julio Scherer, fue parte de los periodistas que fundaron Proceso.

Decenas de lectores en Twitter han expresado su tristeza por la despedida de Granados Chapa.

17 de Octubre del 2011.
Fallece Miguel Á. Granados Chapa.

Miguel Ángel Granados Chapa, periodista y colaborador del diario Reforma y Proceso, falleció esta tarde a los 70 años de edad.


También fue conductor en Radio UNAM, con su Plaza Pública.

Apenas este viernes anunció su retiro de las actividades periodísticas.

Símbolo del oficio y ejemplo de trabajo ético, Granados Chapa participó activamente en diversas publicaciones, entre ellas, los diarios La Jornada y Reforma y en la revista Proceso. En todas ellas plasmó sus ideas bajo el impecable trazo de la crítica.

Por su papel en la vida social y académica, y por la defensa de la libertad de expresión, recibió en 2008 a la Medalla Belisario Domínguez.

En ese mismo año fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

En su última columna Plaza Pública del diario Reforma, que el maestro Granados Chapa tituló “De coalición a coalición”, aprovechó para despedirse de sus lectores y cerrar uno de los ciclos más fructíferos de su vida. “Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”.

Su columna Plaza Pública apareció desde 1977 y se publica en Reforma desde su fundación, el 20 de noviembre de 1993.

Miguel Ángel Granados Chapa siempre dio un espacio especial a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó las carreras de derecho y de periodismo, aunque también realizó estudios de doctorado en historia en la Universidad Iberoamericana

En su carrera vivió distintas responsabilidades, entre éstas, la de subdirector editorial de Excélsior en 1976; director de la revista Proceso, de 1976 a 1977; jefe de los noticieros del canal 11, también 1977; director de Radio Educación, entre 1978 y 1979; director de La Jornada, entre 1988 y 1990, y director de la revista Mira, de 1990 a 1994. También participó con Manuel Becerra Acosta en el proyecto del Unomásuno.

Miguel Ángel Granados Chapa recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo.