27/2/12

Felipe Calderon H. y su Intento Golpista.


Francisco Rodríguez / Índice Político

Otro 23-F. Otra intentona golpista. Al igual que el 23 de febrero de 1981 lo hiciera en España el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, este 23 de febrero de 2012 Felipe Calderón –quien se encasqueta en una casaca militar que le queda muy grande– atentó aquí en contra de la llamada normalidad democrática e, intencionadamente, intervino en el proceso electoral en curso, lo que específicamente le prohíbe la ley.

En aquél 23-F, de acuerdo a la Wikipedia, coincidieron “las distintas tramas golpistas que operaban desde el inicio de la Transición (Española), mediante una acción coordinada. A las seis en punto de la tarde empieza la votación nominal para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como Presidente del Gobierno de España. A las 18:22 horas, cuando iba a emitir su voto el diputado socialista Manuel Núñez Encabo, se inicia la operación ‘Duque de Ahumada’, en referencia al fundador de la Guardia Civil. Según el plan trazado, un grupo de guardias civiles, subfusil en mano, irrumpe en el hemiciclo del Congreso de los Diputados encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero. Éste, desde la tribuna, gritó ‘¡Quieto todo el mundo!’ (Sic) y dio orden de que todos se tirasen al suelo.”

Aquí también Calderón trepó al podio de los cresos. Y sin decir agua va, de acuerdo a quienes le escuchaban, rafagueó cifras de salva. Que “su” candidata –es un hecho que para el ocupante de Los Pinos, la señora Vázquez es hoy una especie de mal necesario– ya casi alcanzó al puntero, y que si se considera el más menos cuatro por ciento de margen de error pues ya hasta lo empató.

En aquel 23-F, la Televisión Española grabó todo el episodio.

Este 23-F, en cambio, no hubo registro videograbado –al menos no uno que sea público, aunque el PRI está demandando que le entreguen el que obligadamente deben hacer en Los Pinos para su consumo privado– del hasta ahora fallido intento de Felipe Calderón de sacar de madre el proceso sucesorio. Pero lo seguirá intentando. Ya habrá oportunidades, muchas además, de registrar sus intentonas golpistas.

Y es que Calderón, todo así lo indica, no quiere que haya elecciones. Ya hace todo lo que está a su alcance para ensuciar el proceso que nos lleva a ellas. Torpedea. Rafaguea. Y no precisamente con subfusiles, sino con AK-47 mediáticas con las que dispara a los contrincantes a quienes él da carácter de enemigos.

Sabe Calderón, de antemano, que el PAN las tiene perdidas. Su candidata va derecho a la derrota, no sólo por su falta de idoneidad para el cargo, no nada más por sus muchas carencias mal disfrazadas con una sonrisa plástica y un incesante parloteo, o por las corruptelas de las que se ha beneficiado a su paso por puestos públicos, sino porque hay un evidente hartazgo popular de los gobiernos blanquiazules.

De todos aquellos que efectivamente votaron en el 2006 por el michoacano –me decía hace unos días un respetado encuestador– ha perdido el 22% de apoyos.

Y así, con la suma de ambos factores, ni el PAN, ni Josefina Vázquez, ni Calderón ganarán el primero de julio.

O ¿cree usted que alguien en su sano juicio votaría por los panistas luego de ver el recibo de electricidad, o de llenar el tanque de gasolina, o de saber que para dentro de tres meses el número de muertos producidos por la estúpida guerra de Calderón dizque en contra de (casi toda) la delincuencia ya suma 70 ó 75 mil?

Calderón, por eso, seguirá saboteando el proceso electoral, con el “haiga sido como haiga sido” como divisa.

A tal fue que obedeció el ya muy comentado episodio ante los consejeros de Banamex –a quienes fue a rendir sus malas cuentas–, pues sabiendo que sus palabras serían filtradas a los medios soltó la dizque encuesta que artificialmente catapulta a su candidata a las alturas que ella jamás conocerá.

Hizo ruido. Alborotó. Actuó Calderón como exitoso agitador que, ya verá usted, no será tocado ni con el pétalo de una amonestación por el IFE.

No sorprende. Calderón busca “reventar” el proceso electoral. No le conviene que haya elecciones, porque sabe las va a perder. Otra vez.

Otro 23-F. Otra intentona golpista.

Índice Flamígero: Sorprendente, esa sí, fue la respuesta que el priísta Enrique Peña Nieto dio a la prensa al comentar el intento golpista de Felipe Calderón: “Hay que cambiar de encuestador”. Y, jocoso, recordó que otra encuesta salida de Los Pinos, en otro tiempo y otra circunstancia, ubicaba a Luis Felipe Bravo Mena “muy cerquita” de Eruviel Ávila en el Estado de México “y ustedes conocen el resultado final”, remató el priísta. O ya cambió de asesores el mexiquense o, ¡por fin!, ya se deja asesorar.